miércoles, diciembre 18, 2013

Pies



 Dibujo: Elsy

Pies

Cuando la noche se acobarda de mis pies cansados, por el barro,
duermo  sobre  el tejido de tu piel.
Así voy retorciendo y deslizando las  horas,
 hasta  descubre el alba detenida en el borde de la noche.

Llegan a la espesa  tarde, los pies  sudorosos,
 los silencios usurpados a los  redoblados rostros;
así la tarde ya no es la misma, ahora vamos a la marcha.

 Asisten  los campesinos perseguidos por la rabia;
cada vez son más sonoras las voces y consignas aprendidas en la lucha.
Van optimistas: los  juveniles, las madres, los obreros;
los  pies se revientan, nada los detienen;
 todos llevan su afán: afán de amores, de lucha, de entrega, de olvidos. 
Todos dispuestos a la luchar, sin pausa, con esperanza. 

Con un silencio de muerte y tersa dulzura;
 salto de los poros de tu cuerpo, al mundo fatigado de la lucha y así, 
en tinieblas,  veo mi cuerpo curvo, moreno, como sombra pálida en el espejo; me
 ayudas con el vestido  tejido en lunas, donde  juntos, inventamos los placeres. 

Me lanzo a la multitud.
Allí están los pies, como antorchas, alumbrando el universo.
¡Están en marcha los campesinos!
Todos dispuestos  a la luchar, sin pausa, con esperanza de justicia. 
 

Elsy






Bolero

Foto Elsy

Bolero
Julio Cortazar

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Y este fragmento:

La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos

y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.

sábado, diciembre 14, 2013

Que no nos juzguen, por lo dejado de hacer

Se vuelve  siempre una obligación  luchar contra la inequidad  y la injusticia, por esos mismos motivo es que  un puñado de hombres y mujeres se encuentran  hacinados en las cárceles colombianas, recibiendo tratos inhumanos. No dejemos que pase el tiempo... lleguendo los nuevos días y nos  juzguen  por lo que dejamos de hacer. Como diría Bertolt Brecht en su poema: A los hombres del futuro.

En esta Navidad faltan ellos, 7.500 presos políticos.

Elsy

A los hombres futuros
Bertolt Brecht
 
Vosotros, que surgiréis del marasmo en el que nosotros nos hemos hundido, cuando habléis de vuestras debilidades, pensad también en los tiempos sombríos de los que os habéis escapado. Cambiábamos de país como de zapatos a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella. Y sin embargo, sabíamos que también el odio contra la bajeza desfigura la cara. También la ira contra la injusticia pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros, que queríamos preparar el camino para la amabilidad no pudimos ser amables. Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, pensad en nosotros con indulgencia.





En esta navidad no estamos todos. ¡Faltan los presos políticos!


Son más de 7.500 luchadores populares a quienes el Estado les está negando sus derechos constitucionales de todo orden, incluidos los de gozar de su familia, desarrollar su personalidad, tener acceso a la salud, ejercer su libertad de conciencia y de pensamiento, así como el cada vez más reconocido –y conculcado-  en el mundo, el derecho a la protesta.

miércoles, diciembre 11, 2013

Habitación propia




Hace muchos días quería leer: Habitación propia, de Virginia Woolf, solamente, hace un año  le había  pasado algunas páginas. Por estos días quise combinar mis pinceles, el lienzo, los oleos, con la lectura de este maravilloso ensayo.
Virginia Woolf expone  las dificultades de las mujeres para consagrarse a la escritura en un mundo dominado por los hombres. Yo le añadiría que no solo a la escritura, también a la pintura. Decía en su época: «Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción».
Del libro, por ahora, he subrayado esta idea:
 Ay, a la mujer que prueba la pluma se la considera una criatura tan presuntuosa que ninguna virtud puede redimir su falta. Nos equivocamos de sexo, nos dicen, de modo de ser; la urbanidad, la moda, la danza, el bien vestir, los juegos son las realizaciones que nos deben gustar; escribir, leer, pensar o estudiar nublarían nuestra belleza, nos harían perder el tiempo e interrumpir las conquistas de nuestro apogeo, mientras que la aburrida administración de una casa con criados algunos la consideran nuestro máximo arte y uso”.