lunes, noviembre 05, 2007

Volverán


Dedicado a René, Fernando, Antonio, Gerardo y Ramón

Todos dicen que volverán:
lo dicen los intelectuales
en las mesas redondas,
lo afirma la gente en el barrio,
y hasta los niños lo gritan
desde sus ingenuos dibujos
…y los gritos se pierden
como acosados
en la visión de una luna vertical
reflejándose sobre espejos
amargos de sal y de trabajo.

Todos dicen que volverán:
lo leí en los muros de Camajuani,
y el mismo grito rebota
por las calles de Santiago
como si fuera un viejo son;
volverán aunque a veces
se esfuma el grito
como cortina invisible
detrás de una luz de arena bermeja…

Yo no se si volverán:
es que se ha perdido la cuenta
de tantos dolores
que ya no alcanza el polvo
en el crepúsculo del buitre
sediento de sangre y
libertades falsificadas;
no se si volverán,
solo se que René,
y Fernando
y Antonio
y Gerardo
y Ramón …
Nunca, nunca se fueron de aquí

Raffaello Bocciolini
La Habana, marzo 2005

sábado, octubre 20, 2007

MORADA DE ANGEL

No sé qué lunas me van cayendo encima
en esta noche de larga existencia,
no sé de donde venga esta brisa de neón
y su larga estela de corales rotos...
No sé quien toque a la puerta de la noche,
ahora que hasta la lechuza
calló su llamado a la meditación,
ahora que es tarde para imprimirle al duende
el sello de sus travesuras...

No sé quién ande por ahí,
ahí donde es luz sin tamaño
el árbol del destino y de la sombra,
ahí donde el amor se quiebra en ninfas,
ahí donde pueda quedarse dormido el ángel
sin el confort de la memoria...

Raffaello

Firenze, 27 aprile 2007

miércoles, octubre 17, 2007

Evocación

Foto: Diana Furlani (Argentina)


Aurora de julio:
Hoy regresan las flores a
mi piel, a mi respiro,
y se oyen regresar
odas sin derecho al olvido...
Pero ya julio es aurora,
ahora que la brisa
sin prisa enamora
...y respira en la aurora.

Firenze, 21 de aprile 2005

Premonición

Foto: Diana Furlani (Argentina)

Siento anhelo de un escalofrío
que me arrastre,
sea de viento o de belleza
o de un rapto cualquiera
de vuelo libre en el delirio.

Presiento ya veredas ocultas
en libros antiguos,
y momentos de controlada locura
en los años que han de llegar.

Firenza, 10 maggio 200

Premonición


Siento anhelo de un escalofrío
que me arrastre,
sea de viento o de belleza
o de un rapto cualquiera
de vuelo libre en el delirio.
Presiento ya veredas ocultas
en libros antiguos,
y momentos de controlada locura
en los años que han de llegar.

Firenza, 10 maggio 200

jueves, octubre 11, 2007

"Cocho a cuchara parada" (o receta para recordar a mi padre)



Recuerdo a mi taita, (papá)todas los días, cuando en las mañanas preparaba el primer café.

elsy

"Cocho a cuchara parada" (o receta para recordar a mi padre)

Hernán Rivera Letelier

"Concreto armado" le llamaba mi viejo. Y este alimento fue como la leche materna de mi infancia. Mientras lo preparo, solo en casa -mi mujer y mis niños han ido de paseo-, mientras vierto cuatro cucharadas grandes de harina tostada, tres de leche y dos de azúcar, pienso en mi padre muerto, en su silencio bíblico, en la lucha épica de su vida de minero. Lo veo llegar de las calicheras entierrado y maltratado como un zorro del desierto, muerto de cansancio, enrabiado contra la explotación, pero extrayendo desde el fondo de su ánimo una sonrisa para cada uno de nosotros, para cada uno de sus hijos que lo esperábamos a la puerta de nuestra casa de calaminas. "¿Han comido cocho, mis rotitos?", preguntaba con ternura, besándonos a todos de uno en uno y clavándonos en la cara las púas de su barba agreste. En sus ojos color arena, desvaídos por el cansancio, temblaba la redondela del horizonte coronada por la aridez criminal de los cerros pelados.
Mientras mezclo en mi taza los ingredientes (recordando que su tazón personal tenía la palabra Felicidades escrita en letras doradas, regalo de mi madre en un día de san Agustín), veo al viejo en el patio lavándose el cuerpo por partes en un gran lavatorio enlozado -restregándose el pelo con quillay y los pies con piedra pome- para luego, pulcro y ceremonioso como un sacerdote, sentarse junto a nosotros en una mesa grande como barco.
Mientras vierto en mi taza el agua recién hervida, y en la soledad de mi hogar suena una antigua canción mexicana, me imagino al viejo levantándose de madrugada para partir los durmientes y encender la fragorosa cocina de barro en donde hacía hervir el agua para el desayuno (en invierno el agua también había que partirla con un hacha). Lo veo, ensimismado y grave, eclesiástico en sus rituales, preparándose una buena porción de esa suculenta mezcla ("puro concreto armado, hijo") que lo animaba a partir de nuevo al cerro, que le daba bríos para comenzar una nueva jornada de sol a sol, que le renovaba las fuerzas para seguir triturando hasta el día del Juicio Final, a puro pulso, esas piedras de caliche grandes como casas y duras como el corazón mismo del desierto de Atacama.
Tras verter el agua hervida sobre la mezcla aromosa de los ingredientes, comienzo a revolver lenta y metódicamente (hay que revolver hasta dejar una mazamorra dorada y espesa como el sol, tan espesa que la cuchara se pare sola, de ahí su nombre: "cocho a cuchara parada"). Mientras, de pie en la cocina, con la taza en la mano, revuelvo sin aguantar las ganas de probar el primer bocado humeante de mi cocho solitario, pienso (y sonrío con ternura mientras lo pienso) si no sería este básico alimento -harina, leche, azúcar y agua- lo que, además de darle fuerzas a mi viejo para soportar cuarenta años de trabajos pesados, le dio el empuje y la entereza suficientes para amar y mantener a tres esposas durante su vida, y, como si eso fuera poco, para soportar con nervios de acero la algarabía de una chorrera de hijos descalzos e inquietos, cuyo juego favorito era perseguir remolinos de arena -como si fueran sueños verticales- por las blancuras infinitas del desierto más huraño del mundo.

lunes, octubre 08, 2007

Motociclata del viento

(dibujo: elsy)

A comienzos del año, me llego un mensaje que decía, en el asunto: Feliz 2007 con el Che y adjuntaba mi amigo el poema al Che. Gracia compañero, por el feliz año.

Poema de Julio Iraheta Santos
(E l Salvador, C.A.)

Ernesto Che Guevara
tu juventud redescubrió a Latinoamérica como una sola
¡Cuánto nos despojaron nos castraron nos dividieron
nos explotaron y nos mataron!

La unidad resucitada sin fronteras fue piedra angular de tu conciencia
para levantar el sueño, la lucha, la bandera, una sola.

Es un estallido el que se siente cuando queda al descubierto la mentira
de más de quinientos años de negarnos la variedad de nuestro rostro.

Tu juventud fue la grada indicada para que crecieras
en la utopía santa de América Latina
¡Salud motociclista del viento!


22-2-2005